15.6.06



Esta baldosa fue diseñada por Gaudí para la Casa Batlló en Barcelona. Por retrasos en la producción decidío colocarla en La Pedrera, y después se usó para pavimentar el Paseo de Gracia.

Curiosamente podemos encontrar este mismo diseño en el acerado de los Jardines de Vallellano, en Córdoba. Aunque la baldosa es producción industrial, podemos decir que en Córdoba también tenemos un diseño de Gaudí.

Foto desde Barcelona: clercita/ (muchas gracias salada)
Más información en
http://www.casa-sl.es/gaudipanot/gaudipanot.html#cast

14.6.06

Creo en Dios, y lo hago de una forma sentimental, no desde la razón. Hasta los 14 años estudié en los Maristas, y toda mi infancia estuvo llena de momentos cristianos. Cuando era pequeño, Dios me protegía, y podía rezarle si tenía miedo; podía rezarle si mi madre se ponía mala, y podía darle gracias cuando se curaba. También podía pensar en Jesús y en las maravillosas historias del Nuevo Testamento. Así era yo, como muchos niños, cada noche en la soledad de mi habitación.
Al llegar a la pubertad comprendí que Dios estaba gobernado por personas, que se hacían llamar Iglesia y que se equivocaban. Entonces me enfadé y me volví ateo. Estuve muchos años negando a Dios, leyendo a su vez Tao, Zen y algunas otras filosofías extranjeras, en busca de alguna verdad indiscutible libre de gestores religiosos.

Un día cualquiera, no hace mucho, aprendí a discernir entre Dios y los que le gobiernan, y de esta manera me reconcilié con quien yo era. Al superar el enfado fui recordando todo el imaginario espiritual de mi infancia: las portadas de los libros de religión, con aquellas nubes a contraluz; aquellos apóstoles dibujados al detalle, siguiendo a Jesuscristo por la ribera del Jordán, con el sol bajo y las sombras alargadas; y así un sinfín de momentos visuales felices.

Comprendí que tenía toda esa memoria reprimida. Negar al clero me supuso negar en el mismo lote al niño cristiano que fui. No puedo nacer de nuevo pero sí reconciliarme con el pasado. Ahora, una vez superado el enfado y desterrado todo resentimiento, vuelvo a creer en Dios. Si le negara, estaría anulando otra vez todos aquellos recuerdos irrepetibles de mi infancia.

Miércoles 14. 6. 2006

5.6.06

Textura y pincelada

Con tal de que no se confundiera la pintura contemporánea con la antigua, empezó a usarse una terminología que no recordase a las tendencias pasadas. Se negó el término -textura- y se empleó superficie matérica; se negó la palabra -pincelada- para usar unidad de construcción; se negó -cuadro- para decir en su lugar soporte bidimensional.

Esta actitud tiene su lógica, y el lenguaje se enriquece al sumarle términos nuevos. Lo que no comparto es que unos sustituyan a otros, y que dependiendo cuáles uses, así te sitúas dentro o fuera de lo contemporáneo.

¡Basta ya de complejos!: Pincelada, textura, cuadro: son términos claros y útiles, tanto como los nuevos que vengan. ¡Viva la textura jaja !