
Más allá del aburrido debate en contra o a favor de la fiesta taurina, y de que lo correcto, progresista y moderno es pronunciarse antitaurino, se inauguró ayer la exposición de fotografías: Intimidad MANOLETE, a través de la cámara de Ricardo.
Igual que me gusta ver automóviles antiguos -a pesar de que los escapes de los coches se estén cargando la atmósfera o amargando la vida a ciclistas y peatones- me puede gustar una exposición de fotos de Manolete -a pesar de la agonía y el sacrificio del toro de lidia-
En esta exposición se puede ver al héroe que la sociedad necesitaba para anestesiar el dolor de la posguerra; se puede ver al hombre que amó a su madre públicamente, y al rostro triste de mirada sola -los pioneros tienen soledad en la mirada porque no ven nadie delante-.
Intimidad MANOLETE, a través de la cámara de Ricardo. Sala Vimcorsa. c/ Ángel de Saavedra 9 (en frente de Fidela) Córdoba. Hasta el 9 de septiembre de 2007
Lectura recomendada: Sol y sombra de Manolete - Leyenda y realidad del mito de la posguerra de Fernando González Viñas. Editorial Berenice 2007