16.12.06

Cuando era pequeño y entraba a casa de mis abuelos, aparte del cariño profundo que les tenía, sentía una serenidad que entonces no sabía explicar. Hoy sé que aquellas visitas me ordenaban en una línea existencial, desde ellos hasta mí, dándome un sentido y recordándome que no estoy solo, porque sus vidas amparaban la mía.
Acordarme de mis abuelos y pensar en mis padres me impulsa; propiciándome también una guía, como los delfines que surcan el océano en la estela de los grandes navíos.












selección de fotogramas de Doctor Zhivago